LA HISTORIA DE CAFE RACER DREAMS

UNA HISTORIA DE SUEÑOS, POR PEDRO GARCÍA (FOUNDER Y CEO)

Poner el nombre a algo o a alguien puede ser de las tareas más difíciles y comprometedoras que existen pues sabes que ese nombre va a condicionar para siempre a quien lo lleve, puede ser un hijo, una mascota, una empresa, una línea de ropa… Una gran responsabilidad ya que el nombre imprime carácter y en él se condensan todas las ilusiones, esperanzas, ideas, incluso el alma y la personalidad.

Decíamos que es una tarea difícil para la mayoría de personas pero no para Pedro García, puesto que la velocidad y las dos ruedas siempre habían formado parte de sus sueños, ‘sueños’ o mejor dicho: ‘dreams‘ debía estar sí o sí en el nombre de la marca bajo la que construiría su primera creación.

Es fácil imaginarse a Pery, como todos lo conocemos, tumbado mirando las nubes y soñando. Desde bien pequeño soñaba con esas motos con las que de momento solo se podía hacer fotos; después, con cuál de esas preciosidades se iba encaprichar, cuál iba a ser la siguiente en volar junto a él, o debajo de él… También, como cualquier chaval, soñaba incluso con ser piloto, con la velocidad… Con ella, soñaba siempre, con ir más rápido, con tener la moto más chula, con ser feliz, con vivir soñando…

Y soñando, soñando, se descubrió imaginando como inventaba una nueva moto para él. Era principios del año 2010 y prácticamente había perdido la cuenta de todas las motos que había tenido y conducido. Después de vivir un año en Australia y trabajar con un escultor a su vuelta, decidió aunar todo su baggage profesional, su experiencia en el mundo del arte, sus años en Ducati, Volvo o Porsche para construir la primera Cafe Racer Dreams, una moto que nadie quería construirle, una moto que uniría estilo clásico, velocidad y arte. Pues quería una pieza única basada en las motos de carreras de los años 70, pero destinada para la ciudad.

Así, después de llamar a la puerta de múltiples talleres, Pery decidió construirse la nueva moto de sus sueños en el garaje de casa de sus padres, emulando la historia de otros grandes creadores. Nacía así la CRD#1, una Honda CB 900 ‘Boldor’, pero, lo más importante, con ella nacía un nuevo sueño, un sueño aún más grande: el de crear una propia constructora de motos custom. Para ello, compró tres Hondas CB más, con la idea de crear una trilogía. Si se vendían, bien. Si no, tendría tres juguetes para él. Cuando quedaban pocos meses para cumplir el primer aniversario desde que creó CRD y cuando, en plena crisis, todo el mundo le decía que fracasaría, Pery vendió la primera de las tres Honda, la segunda y la tercera vinieron seguidas, y el resto: es historia.

Pery, siempre ha sido la cabeza pensante de CRD, el alma, el ADN… Separar a Pery de CRD es como concebir el día sin la noche. Es su sueño en el que trabaja cada día. Tras tres años de gratificante pero intenso trabajo, años en los que se instalaron las bases estéticas de las motos y de la marca.
Con el crecimiento de la demanda, la marca necesitaba crecer para satisfacer las necesidades cada vez más exigentes y exclusivas de los clientes. Ser el número 1 de las marcas de motos custom es difícil pero mantenerse lo es mucho más.

Durante los siguientes tres años, bajo los cánones de CRD y su gran máxima de ‘menos es más’, se construyeron multitud de motos que sentaron precedente en el estilo de motos custom del panorama actual. Sobre todo con las BMW clásicas, siendo los precursores de un estilo único e impecable, emulado en todo el mundo.

También, en este lapso de tiempo, vieron nacer el primer CRDCar. Una vez más volvemos al mundo onírico y de la pasión por los 911 de Pery que con este coche se empieza a materializar, abriéndose para CRD una nueva línea de negocio.

Fue en octubre de 2015 cuando Cafe Racer Dreams decide dar un gran paso en su historia, abriendo la tienda / taller / showroom en el madrileño barrio de Tetuán incrementando así la clientela española y, sobre todo, de la capital.

Ante la nueva avalancha de clientes y la gran demanda de motos CRD se produce un hito en Cafe Racer Dreams, Pery decide entonces dar un giro empresarial para poder convertirlo en algo mucho más grande.

La nueva filosofía consiste en hacer motos de mayor calidad, especializarse en motores boxer y Triumphs y crecer en el mundo del Porsche clásico.

En mayo de 2016, con un nuevo músculo financiero detrás, ve posible poder materializar todos sus sueños, seguir soñando a lo grande, seguir siendo un referente en el panorama custom nacional e internacional, apostar por el modelo de motos que les ha hecho famosos y hacerse fuerte en un nuevo mundo, que es el de los coches.

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Final de 2015 con su BMW, la CRD#61

Pery 2019

En el 2010, con la CRD#1. El nacimiento de CRD